Medicina General


1. Salud del Varón

La testosterona es la hormona sexual masculina que se forma en los testículos y que cumple importantes funciones a lo largo de la vida del varón (por ejemplo, en los fetos, la testosterona asegura el desarrollo de los órganos sexuales masculinos).
 
Déficit de testosterona
 
La falta de testosterona en el hombre se conoce como hipogonadismo. Este déficit puede ser hereditario o producirse tras una enfermedad en los testículos. La edad también afecta a la producción de testosterona. Alrededor de un tercio de los hombres con este problema se encuentran en la segunda mitad de sus vidas.
 
Los síntomas del déficit de testosterona son, a menudo, difusos y no específicos de esta enfermedad. Por ejemplo, el rendimiento físico y mental de una persona y su fuerza muscular pueden ser menores. Miedo, depresión, irritabilidad y falta de concentración pueden ser otros síntomas.
 
La disminución de la producción de testosterona puede afectar a la producción de esperma, la libido y provocar problemas de erección. La osteoporosis es otras de las posibles consecuencias, así como la pérdida de cabello.
 
Inyección o gel
 
Las terapias hormonales sustitutorias pueden ayudar a los varones que padecen déficit de testosterona, mejorando su bienestar físico y mental, su vida sexual y, en definitiva, su calidad de vida. También son una forma de prevenir posibles enfermedades como la osteoporosis.
 
En estos tratamientos, los niveles de testosterona se recuperan mediante inyecciones, parches, implantes o pastillas. Bayer Schering Pharma cuenta con varios fármacos para paliar este déficit mediante inyecciones o aplicando un gel sobre la piel.
 
En el caso del fármaco inyectable, Bayer Schering Pharma es pionera al desarrollar una sustancia que sólo hay que administrarla una vez cada tres meses. Por su parte, el gel se aplica una vez al día y es de absorción rápida.
 
No obstante, los investigadores de Bayer Schering Pharma continúan trabajando para conseguir un tratamiento aún mejor para el déficit de testosterona.

2. Alteraciones de la función eréctil

La mayor parte de los hombres tendrán en algún momento de su vida dificultades para lograr o mantener la erección. Muchos podrán calificarlo como una "experiencia pasajera", pero cuando se convierte en un hecho habitual, sus efectos pueden ser devastadores... y probablemente quienes los padecen querrán acudir a profesionales sanitarios en busca de ayuda.

Las alteraciones de la función réctil se define como la incapacidad constante o recurrente de alcanzar y/o mantener una erección suficiente para llevar a cabo el acto sexual. Si bien los nuevos tratamientos han contribuido a aumentar la concienciación sobre las alteraciones de la función eréctil, son muchos los hombres que se niegan a hablar del asunto o a buscar tratamiento. De hecho, se estima que en todo el mundo puede haber unos 152 millones de varones que padecen, en alguna medida, esta alteración, de los que solo el 15-20 por ciento reciben tratamiento. En España, según el estudio EDEM y de acuerdo con el dominio del Indice Internacional de Función Eréctil, el 18,9 por ciento de hombres entre 25 y 70 años padecen algún tipo de alteración de la función eréctil.

Para algunos, tratar esta cuestión podría resultar algo embarazoso; para otros, esta afección podría ser solamente pasajera (o bien podrían considerar el sexo como algo irrelevante). Asimismo, es posible que un porcentaje de ellos teman descubrir que padecen alguna enfermedad grave subyacente. La realidad es que millones de hombres sufren en silencio.

Hoy en día existen nuevos fármacos orales para tratar las alteraciones de la función eréctil. Los profesionales tienen la solución para los problemas de erección, sólo hay que acudir a la consulta, aceptar que se tiene disfunción eréctil y aplicar el remedio que el médico estime oportuno.

 

3. Enfermedad Cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la primera causa de muerte en los países occidentales. Se estima que más de 12 millones de personas en todo el mundo mueren cada año a causa de una enfermedad cardiovascular.
 
La enfermedad cardiovascular más significativa es la hipertensión arterial y la arteriosclerosis. Ambas son factores de riesgo para los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, dos enfermedades, a menudo fatales, clasificadas bajo el paraguas de ‘enfermedad cardiovascular’.
 
Cuando la sangre se colapsa
 
El corazón se contrae alrededor de 70 u 80 veces por minuto para bombear la sangre que circula por nuestro cuerpo, suministrando al resto de órganos el oxígeno y los nutrientes que necesitan. Pero, ¿y si falla el aporte sanguíneo al propio corazón? Esto es lo que sucede, por ejemplo, cuando se obstruyen las arterias coronarias con coágulos de sangre. La consecuencia es un ataque al corazón, conocido como infarto agudo de miocardio (IAM).
 
La mayoría de ataques cardiacos comienzan lentamente y van acompañados de dolor leve, malestar, dificultades en la respiración o brotes de sudoración. Como los síntomas no están claros, algunas personas esperan más tiempo del que deberían antes de acudir al médico. En estos casos, los ataques pueden ser fatales, por lo que el paciente, con los primeros síntomas, deber consultar al médico lo antes posible.
 
Ictus: obstrucción vascular en el cerebro
 
Las obstrucciones vasculares son muy dañinas si se producen en el cerebro. Si la falta de riego sanguíneo se produce en el área cerebral, el paciente sufre un ictus isquémico, el más común de todos, que puede provocar daños serios si el cerebro no recibe el oxígeno y los nutrientes necesarios. Los síntomas del ictus engloban desde dificultades en la visión o al hablar, parálisis o pérdida de consciencia.
 
Si la falta de riego sanguíneo continúa, las células nerviosas afectadas mueren y el daño cerebral es permanente. En algunos casos, el ictus puede ser mortal. En el caso del infarto agudo de miocardio, los síntomas y las consecuencias son similares a las del ictus. Por tanto, deben diagnosticarse lo antes posible, pero lo mejor es tomar medidas preventivas para disminuir los riesgos de sufrir un accidente cerebrovascular.
 
La prevención es la mejor protección
 
En numerosas ocasiones, los coágulos que causan los infartos de miocardio o los ictus provienen de depósitos adheridos a las paredes de los vasos sanguíneos. Estos depósitos pueden deberse a una tasa elevada de grasa en la sangre. Si la fina capa que separa estos depósitos de la circulación sanguínea se rasga, el sistema de coagulación se activa automáticamente formándose el coágulo.
 
En la actualidad, existen fármacos que, tomados diariamente, impiden la formación de coágulos al inhibir la agregación plaquetaria. Bayer Schering Pharma cuenta con uno de ellos en su cartera de productos para las enfermedades cardiovasculares.

4. Hipertensión arterial

Cada vez que el corazón bombea, mueve la sangre hacia las arterias, aumentando la presión en las paredes de los vasos sanguíneos. Esta presión, conocida como sistólica, es importante y necesaria, ya que sin ella la sangre no podría ser transportada por todo el cuerpo. Sin embargo, si esta presión es demasiado elevada, puede causar graves daños a nuestro organismo.
 
Cuando la presión aumenta en los vasos sanguíneos
 
Según la definición de la Sociedad Internacional de Hipertensión de la Organización Mundial de la Salud, la tensión arterial es elevada si la presión sistólica es de 140 o superior, y la presión diastólica (el nivel mínimo entre dos bombeos del corazón) supera la cifra de 90.
 
Algunas estimaciones indican que 972 millones de personas en todo el mundo tenían la presión arterial elevada en el año 2000, de los que 639 millones de ellas vivían en los países desarrollados. Esto significa que una sexta parte de la población mundial padece hipertensión.
 
La tensión arterial elevada afecta sobre todo a la gente mayor. Como su número va en aumento en todo el mundo, los expertos apuntan que la cifra de hipertensos rondará los 1.500 millones en 2025. Los cambios en el estilo de vida y los hábitos alimenticios están contribuyendo a elevar esa tasa. Entre otras causas, las dietas ricas en grasas y azúcares, el sedentarismo, la obesidad, el tabaco y el estrés son factores de riesgo para tener hipertensión arterial.
 
En nueve de cada diez pacientes no se encuentra ninguna causa específica para tener la presión arterial elevada. Es lo que se conoce como hipertensión esencial. En los casos restantes, la hipertensión puede ser el detonante de otras patologías.
 
Dilatación de los vasos sanguíneos
 
Las personas con hipertensión arterial deben modificar su estilo de vida, haciendo ejercicio y manteniendo una dieta equilibrada. Si es necesario, puede tratar su presión con un tratamiento farmacológico.
 
Algunos de los fármacos que se utilizan para el manejo de esta enfermedad son aquellos que bloquean los canales de calcio (calcioantagonistas), evitando que el calcio penetre en las células de la musculatura tumoral. Gracias a ello, las células se relajan y los vasos sanguíneos pueden dilatarse, con lo que la sangre fluye más fácilmente y la presión arterial baja.
 
Desde hace más de 30 años, Bayer Schering Pharma comercializa fármacos para abordar la hipertensión arterial que, gracias a las continuas innovaciones, han permitido desarrollar productos que sólo tengan que administrarse una vez al día.
 
Otro tipo de fármacos para rebajar los niveles de tensión arterial son los antagonistas de los receptores de la angiotensina-II, que cumplen la función de ‘desactivar’ la orden de contracción de las paredes de los vasos sanguíneos, por lo que dichos vasos se dilatan.
 
En el mercado europeo, Bayer Schering Pharma también comercializa antagonistas de los receptores de la angiotensina-II. Este principio activo también tiene efectos positivos sobre los niveles de glucosa, el metabolismo y la diabetes relacionada con enfermedades de riñón.

5. Enfermedades Infecciosas

Estamos rodeados de millones de bacterias. Muchas de ellas viven en nuestra piel o en nuestro aparato digestivo. Sin embargo, no cumplen función alguna en el sistema respiratorio. Por eso, cuando nuestras barreras de defensa natural (por ejemplo, la piel) no están en condiciones óptimas, incluso las bacterias más útiles pueden llegar a ser mortales.
 
Cuando nuestro sistema inmunológico se debilita a causa del tabaco, los virus, otras enfermedades o la edad, entre otros factores, el resultado puede ser contraer una enfermedad infecciosa como la bronquitis o la neumonía.
 
Cuando nuestras defensas fallan
 
Aunque nuestro sistema inmunológico puede protegernos de forma natural de las infecciones menores, estas defensas naturales pueden ser menos eficaces cuando estamos enfermos o a medida que vamos cumpliendo años. En estos casos, podemos llegar a contraer graves infecciones, algunas incluso mortales. Es en estos momentos cuando vamos a necesitar un antibiótico eficaz.
 
Antes de que se inventaran los antibióticos, los médicos podían hacer muy poco para curar las infecciones. Por eso, no es de extrañar que los primeros antibióticos fueran considerados como un milagro en un primer momento.
 
De hecho, los científicos creían que habían conseguido vencer las enfermedades infecciosas. Pero este éxito inicial duró poco, ya que habían subestimado la capacidad de las bacterias de adaptarse para poder sobrevivir.
 
El fenómeno de la resistencia a los fármacos apareció poco después de que el uso de los antibióticos fuera común. Actualmente, algunas bacterias se han hecho resistentes a toda una gama de antibióticos. Los nuevos productos necesitan tiempo para permanecer un paso por delante de las bacterias.
 
Bayer Schering Pharma ha desarrollado algunos fármacos que actúan como importantes armas en la lucha contra las bacterias patógenas, especialmente las implicadas en las infecciones respiratorias y del tracto urinario.
 
Infecciones del tracto respiratorio
 
En primer lugar, es necesario hacer una distinción entre las infecciones del tracto respiratorio superiores e inferiores. Las inflamaciones microbianas de las amígdalas (amigdalitis), la sinusitis y la otitis (inflamación del oído medio) pertenecen al primer grupo, mientras que las infecciones en los bronquios (bronquitis) o los pulmones (neumonía) pertenecen al segundo.
 
A menudo, los virus afectan en primer lugar a los órganos, y preparan el camino para la infección bacteriana. Las bacterias patógenas más comunes son el estreptococo y el estafilococo, y el Haemophilus influenzae. Además, otros patógenos como el bacilo Moraxella catarrhalis pueden causar problemas en el tracto respiratorio inferior.
 
A veces, una infección aguda no tratada, como la sinusitis o la bronquitis, puede causar serias complicaciones. Por tanto, son muy importantes un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado (por ejemplo, para la sinusitis o la bronquitis agudas).
 
Infecciones del tracto urinario
 
Las infecciones del tracto urinario se encuentran entre las infecciones más comunes, y afectan principalmente a la uretra, la vejiga, los riñones y la próstata. Aunque los niños también pueden contraer infecciones en el tracto urinario, la sensibilidad a ellas aumenta con la edad, y son las mujeres las que las padecen con mayor frecuencia que los hombres.
 
Un organismo sano suele superar tales infecciones sin problemas. Sin embargo, pueden producirse complicaciones en pacientes diabéticos o con problemas renales, y en las mujeres embarazadas. La bacteria E.Colies la principal causante de las infecciones de vejiga y uretra, posiblemente por unos hábitos higiénicos inadecuados, por la colocación de un catéter  o por transmisión sexual. La sensación de tener ganas de orinar, escozor y dolor al hacerlo, y la presencia de sangre en la orina pueden ser síntomas de un infección urinaria. Si esta infección no se trata, los patógenos pueden llegar hasta los riñones y producir una nefritis.
 
Antibióticos con historia
 
Bayer Schering Pharma cuenta con más de 70 años de experiencia en la lucha contra las enfermedades infecciosas. En 1939, el investigador de Bayer Gerhard Domagk fue galardonado con el Premio Nóbel de Medicina por el descubrimiento del medicamednto ProntosilÒ. Este fármaco, perteneciente al grupo de las sulfamidas, es un derivado de los colorantes, muy importantes en esa época dentro del Grupo Bayer.
 
Ya en los años 80 y 90, se desarrollaron nuevos principios activos del grupo de las fluorquinolonas. Uno de ellos continúa utilizándose como el tratamiento más efectivo para combatir las principales bacterias patógenas que afectan al tracto urinario, 25 años después de su descubrimiento.
 
Otro fármaco que contiene fluorquinolonas ha demostrado que es muy eficaz para combatir las infecciones del tracto respiratorio, y sus efectos son muy rápidos. Además, también es efectivo en otro tipo de infecciones.
 
Uso responsable de los antibióticos
 
Dado que las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos, no hay que hacer un mal uso de ellos. Por este motivo, Bayer Schering Pharma promueve el uso responsable de los antibióticos. En beneficio de todos, tanto médicos como pacientes deben utilizarlos de manera adecuada, respetando siempre sus indicaciones y la duración del tratamiento.

6. Diabetes

La diabetes es una enfermedad metabólica en la que el páncreas o no produce insulina o la produce en cantidad insuficiente. Nuestro cuerpo necesita insulina, ya que sin ella la energía procedente del azúcar (glucosa) de los alimentos no puede ser absorbida de la circulación sanguínea y no puede ser utilizada.
 
El cuerpo humano descompone los hidratos de carbono de los alimentos en pequeñas partículas de glucosa en el tracto intestinal. Sólo de esta manera puede ser absorbida en la sangre. Una vez en la sangre, se canaliza hacia las células, y es aquí donde la insulina desempeña un importante papel. Si no hay insulina, o su efecto es reducido, las células no pueden absorber la glucosa. Como resultado, el nivel de azúcar en sangre se acumula y se mantiene elevado; la diabetes, o más bien la diabetes mellitus, se desarrolla.
 
Numerosos casos sin diagnosticar
 
Es necesario hacer una distinción entre los dos tipos diferentes de diabetes. En la diabetes tipo 1, el organismo no puede producir su propia insulina, por lo que el organismo debe recibirla desde fuera. La diabetes tipo 2 es mucho más frecuente, y es la que padece el 90 por ciento de los diabéticos de los países industrializados. Además de la predisposición genética, las principales causas que provocan la diabetes son el estilo de vida, el sedentarismo, una dieta rica en grasas y la obesidad. Algunos expertos diferencian también la “diabetes del embarazo” como otra tipología distinta.
 
Hace unos años, se relacionaba la diabetes tipo 2 con la edad. Sin embargo, cada vez es más frecuente que sean los niños los que padezcan trastornos metabólicos, en algunos casos sin saberlo. Como los síntomas pueden ser ambiguos, los expertos estiman que hay muchos diabéticos no diagnosticados. La sensación de sed, de hambre, la pérdida de peso o la necesidad de orinar con frecuencia pueden ser síntomas de esta enfermedad. La mejor manera de saberlo es mediante una analítica de sangre y orina para conocer el nivel exacto de glucosa.
 
Las consecuencias de tener un elevado nivel de azúcar en sangre son considerables: los vasos sanguíneos y los nervios sufren daños y, en el peor de los casos, puede afectar a los riñones y los ojos, provocar amputaciones en algún miembro o producir un ictus o un infarto de miocardio.
 
Prediabetes
 
La prediabetes es el primer paso de la diabetes tipo 2. Se habla de prediabetes, por ejemplo, cuando se produce una alteración de la tolerancia a la glucosa, cuando el azúcar en sangre tarda en entrar en las células tras las comidas manteniendo, temporalmente, niveles muy elevados de glucosa en sangre.
 
Se estima que la mitad de las personas con prediabetes desarrollarán diabetes en un plazo de diez años. Al mismo tiempo, tienen un 34 por ciento más de riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular que las personas sanas.
 
Ralentizando la digestión
 
Una de las formas de combatir la diabetes tipo 2 y la prediabetes comienza en el intestino, donde los hidratos de carbono procedentes de los alimentos son descompuestos en glucosa. En este punto, el enzima alfa-glucosidasa juega un papel esencial.
 
Los fármacos de Bayer Schering Pharma para el tratamiento de la diabetes van dirigidos a la inhibición de este enzima, retrasando el proceso de descomposición de los carbohidratos. El resultado es que la cantidad de glucosa formada por la comida ingerida pasa a la sangre tras un periodo de tiempo más largo. Así, la concentración de azúcar en sangre permanece en un nivel más bajo durante más tiempo. Desde hace varios años se utiliza este principio activo para el tratamiento de la diabetes tipo 2, y diversos estudios han demostrado que puede prevenir tanto el desarrollo de diabetes en personas prediabéticas.

7. Hemofilia

Una enfermedad real

En los siglos XIX y XX, algunos miembros de la familia real británica padecían hemofilia, una enfermedad que se extendió entre la realeza europea al trasmitírsela los portadores a su descendencia. De ahí el sobrenombre de “enfermedad real”. Sin embargo, para una persona que padecía la enfermedad en esa época, la esperanza media de vida era inferior a 20 años.

Las mujeres, portadoras de la enfermedad

Los hemofílicos carecen de un elemento importante en el proceso de coagulación. El tipo más frecuente de hemofilia es la A, y los que la padecen tienen déficit de coagulación en el factor VIII. El otro tipo de hemofilia, la B, es poco frecuente, y el déficit de coagulación está en el factor IX.

Por lo general, esta enfermedad es genética. Normalmente, son las mujeres las que trasmiten la enfermedad, aunque los afectados son los hombres. En todo el mundo se estima que unas 400.000 personas padecen hemofilia.

Es posible llevar una vida normal

Las consecuencias de este déficit en alguno de los factores de coagulación pueden ser fatales. Las pérdidas de sangre pueden ser un grave problema no sólo a nivel externo, sino también interno. Por ejemplo, en edades tempranas, una hemorragiainterna puede causar daños permanentes en las articulaciones. De hecho, cuando no había tratamientos para la hemofilia, muchos niños murieron a los pocos años de edad. Afortunadamente, con los tratamientos que existen en la actualidad, los pacientes hemofílicos pueden llevar una vida prácticamente normal

Pionera en proveer del factor VIII recombinante

Aunque la hemofilia sigue siendo, a día de hoy, una enfermedad incurable, desde hace décadas existen tratamientos conocidos como “terapias de sustitución”. El factor de coagulación que falla se suministra a través de una inyección intravenosa. Este factor se obtiene extrayendo el plasma de sangre donada, o cultivando células modificadas genéticamente. Este último proceso fue posible después de que se descubriera el factor VIII de coagulación en 1984.
Bayer Schering Pharma fue uno de los pioneros en producir el factor VIII recombinante. Estas sustancias producidas con biotecnología son muy seguras porque excluyen el riesgo de contraer infecciones frente a los fármacos obtenidos a través de sangre de donante.

Investigación continua

Varios estudios clínicos han demostrado que la administración preventiva del factor VIII de coagulación protege a los pacientes del sangrado en las articulaciones y, por tanto, del daño posterior que puede ocasionar. Sin embargo, debe ser administrado por vía intravenosa varias veces a la semana.

Por este motivo, y para facilitar al paciente la administración del tratamiento, Bayer Schering Pharma continúa investigando para encontrar una forma de prolongar los efectos del factor antihemofílico y reducir así la frecuencia de inyectado.