Medicina Especializada


1. Esclerosis Múltiple

En 1838, el médico inglés Robert Carswell esbozó los efectos de una misteriosa enfermedad que dejaba múltiples escaras en el cerebro y la espina dorsal. Estas lesiones dieron el nombre a la enfermedad: esclerosis múltiple (EM).
 
Las causas que la provocan continúan siendo, a día de hoy, desconocidas. Los científicos hablan de que podría tener su origen, entre otras cosas, en infecciones contraídas durante la niñez o la adolescencia (como el virus del herpes).
 
Enfermedad incurable del sistema nervioso central
 
La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica e incurable producida por una inflamación del sistema nervioso central, y cuyos síntomas son muy diversos. Los primeros signos abarcan desde repentinas dificultades de visión, hasta parálisis de brazos y piernas, trastornos de coordinación, pérdida de concentración, cansancio y vértigo.
 
La EM se desarrolla cuando los elementos coordinados del sistema inmunológico pierden su equilibrio. El desarrollo de la enfermedad varía según la persona y los síntomas pueden ser muy distintos. Según la frecuencia de los ataques y las condiciones del paciente, los médicos diferencian tres tipos de EM:
 
  • Remitente-recidivante. Es la forma más común de esclerosis múltiple y afecta al 80% de los pacientes. Los síntomas aparecen de repente durante unos días, semanas o incluso meses, para terminar disminuyendo su intensidad.
 
  • Secundario progresivo. Este tipo de EM se desarrolla en la mitad de los pacientes que sufren el remitente-recidivante en un periodo de diez años. Las secuencias entre los ataques no disminuyen, sino que se agudizan.
 
  • Primario progresivo. Es la forma menos frecuente de EM, pero es la más grave y afecta entre el 10 y el 20 por ciento de los pacientes, sobre todo a los enfermos que desarrollan esta patología durante la vejez. Desde el principio, los síntomas no se desarrollan de la forma habitual, sino que se va deteriorando la condición física de la persona.
 
La terapia mejora la calidad de vida
 
En 1993, fue aprobado un principio activo interferón beta1b, que previene el desarrollo de la enfermedad y tiene un efecto a largo plazo, ya que reduce entre un 30y un 50 por ciento la frecuencia de los “ataques”.
 
Actualmente, los continuos avances conseguidos con este medicamento ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Como ejemplo, una modificación en la formulación del fármaco ha permitido que ya no sea necesario conservarlo en el frigorífico, lo que permite una mayor movilidad de los pacientes; o una mejor administración del medicamento gracias a la inyección automática. Estos progresos han permitido a los pacientes facilitar la aplicación diaria.
 
En el foco de investigación
 
Mientras unos investigadores continúan buscando nuevos principios activos, otros colegas en Bayer Schering Pharma se encargan de mejorar los tratamientos actuales. En 2005, se completó un estudio que llamó la atención tanto a médicos como a pacientes. Los resultados del estudio demostraban que iniciar el tratamiento antes de que la enfermedad sea diagnosticada reduce a la mitad el riesgo de padecerla. No obstante, por el momento el tratamiento sólo se utiliza cuando la EM ha sido diagnosticada.

2. Parkinson

Salvador Dalí, Wilhelm von Humbold o el Papa Juan Pablo II lo padecían, y Mohammed Alí y Michael J. Fox están afectados por esta enfermedad. El Parkinson puede afectar a cualquiera.

El Parkinson es una enfermedad neurológica que se desarrolla lentamente, atacando las zonas del cerebro que controlan el movimiento, tanto voluntario como involuntario. Cuando las células de estas áreas van muriendo gradualmente, disminuye la producción de dopamina, con graves consecuencias para el paciente.

Pérdida completa de control

Los pacientes con Parkinson sufren contracciones de los músculos, que tiemblan con frecuencia. Sus caras se distorsionan, andan con dificultad y con cierta inclinación. Al final, como consecuencia de la enfermedad, pierden la capacidad para coordinar sus movimientos y, en muchos casos, sufren confusión por la muerte de sus células cerebrales.

Nuevos fármacos biotecnológicos

La terapia utilizada para el Parkinson, entre otras cosas, intenta sustituir la producción de dopamina, administrar fármacos con efectos similares a ella o inhibir la disminución de dopamina en el cerebro. Sin embargo, estos tratamientos no son eficaces en todos los pacientes.

En este sentido, Bayer Schering Pharma busca nuevos avances tanto en terapias celulares, como en tratamientos que incluyen principios activos de bajo peso molecular producidos biotecnológicamente.

3. Hipertensión pulmonar arterial

Cuando aumenta la presión en los pulmones
 
La Hipertensión Pulmonar Arterial (HPA) es una enfermedad rara que afecta tanto a los pulmones como al corazón. Los vasos sanguíneos de los pulmones se estrechan, aumentando la tensión arterial en el sistema vascular pulmonar. Como la obstrucción de las arterias pulmonares es progresiva, el corazón tiene que bombear continuamente contra esta resistencia más alta. Este sobreesfuerzo del corazón puede conllevar un fallo en el ventrículo derecho.
 
Los síntomas de esta enfermedad no están determinados y, por tanto, la HPA se diagnostica en fases avanzadas, lo que reduce la esperanza de vida de los pacientes.

4. Leucemia Linfocítica Crónica

La Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) es la forma más común de cáncer linfático en el adultos. Alrededor de 120.000 personas en Europa y Estados Unidos están afectadas por la enfermedad, y la mayoría de ellas rondan los 50/ 60 años. A día de hoy, aún no se conocen las causas de este tumor, y se barajan algunas tan diversas como ciertos tipos de radiación, productos químicos, virus o, incluso, factores genéticos.
 
Una de las características de la LLC es la acumulación de glóbulos blancos (linfocitos) inmaduros en la médula ósea, la sangre, el tejido linfático y otros órganos. Los linfocitos se producen en la sangre de dos formas diferentes: como células B y como células T. En el 95 por ciento de los casos de leucemia linfocítica crónica, son los linfocitos B los afectados.
 
Las células B mutadas tienen una vida más larga que las células sanas, y la acumulación es este tipo de células inmaduras en la médula impide la formación de células sanas, por lo que puede causar la muerte del paciente afectado.
 
Hoy en día, las personas que padecen leucemia linfocítica crónica están informadas de que su enfermedad es incurable, aunque también saben que existen tratamientos innovadores que pueden prolongar y mejorar su calidad de vida.
 
Libre de síntomas durante mucho tiempo
 
Generalmente se hace una clara distinción entre los diferentes grados de leucemia, ya sea crónica o aguda. A diferencia de la leucemia aguda, la crónica (en la que se engloba la LLC) puede no presentar síntomas durante mucho tiempo. A veces, esta enfermedad se detecta por casualidad en un análisis sanguíneo rutinario. Otras veces, la persona afectada presenta síntomas como cansancio, fiebre, pérdida repentina de peso, sudoración, infecciones poco frecuentes, o hinchazón en el bazo, entre otros. Por este motivo, el paciente es diagnosticado tarde o en un estadio avanzado de la enfermedad.
 
Esperanza de vida
 
Hace sólo unas décadas no había tratamiento para la leucemia linfocítica crónica. En los últimos años se han desarrollado varios fármacos que, aunque no llevan a una curación completa, sí que permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por lo general, la LLC se combate con quimioterapia.
 
Sin embargo, en los tratamientos antitumorales a menudo sucede que las células malignas sobreviven a esta terapia inicial. Después de multiplicarse, pueden hacerse resistentes a los agentes quimioterapéuticos. Es en este momento cuando se hace necesario un tratamiento de segunda línea.
 
Anticuerpos monoclonales: nuevas esperanzas
 
Al mismo tiempo, también se han utilizado anticuerpos monoclonales junto a la quimioterapia clásica en el abordaje de la leucemia linfocítica crónica. Estos anticuerpos están estructurados de tal forma que se acoplan perfectamente a una proteína de superficie de los linfocitos, permitiendo así que las células dañadas sean visibles para el propio sistema inmunológico, que dará la orden de destruir dichas células. Después del tratamiento, las células madre pueden volver a producir linfocitos sanos y regenerar así el sistema inmunológico. En varios estudios, este tratamiento ha sido efectivo utilizado en primera línea.

5. Linfoma No Hodgkin (LNH)

El linfoma no Hodgkin (LNH) es la enfermedad más frecuente y maligna del sistema linfático. Actualmente, en Europa hay unas 230.000 personas afectadas por esta enfermedad, y cada año se diagnostican alrededor de 70.000 casos nuevos, con tendencia al alza. En la mayoría de los casos, la enfermedad aparece en personas de avanzada edad.
 
Es preciso distinguir entre dos tipos de linfomas no Hodgkin: el linfoma indolente (la mayoría de ellos son linfomas foliculares que crecen con relativa lentitud) y los linfomas agresivos, que son linfomas de células B y se desarrollan muy rápidamente.
 
El primer síntoma del LNH puede ser la inflamación de las glándulas linfáticas, generalmente sin dolor, aunque el cansancio, la pérdida de apetito, las náuseas o la mayor sensibilidad a las infecciones pueden ser también síntomas de esta enfermedad. La aparición de unos u otros de estos síntomas depende del tipo de células afectadas y del estadio de la patología.
 
Células en el fuego cruzado
 
Los tratamientos para abordar esta enfermedad incluyen la radioterapia y la quimioterapia. Hace algunos años, también fue efectivo el uso de inmunoterapia con efectos adicionales en algunos casos. Los anticuerpos reconocían selectivamente ciertas estructuras de la proteína sobre la superficie de la célula degenerada y se adhería a ella.
 
Un paso mas ha sido unir el anticuerpo  con un isótopo radioactivo, Yttrium-90, un átomo que emite rayos beta. Esta radiación tiene un alcance de sólo unos milímetros. Mientras el anticuerpo se adhiere a la superficie de las células para ser destruidas, se puede lograr que esta radiación sólo afecte a las células más próximas, por lo que los daños en el tejido sano son menores. Las radiaciones beta también afectan a las células linfáticas cercanas. Esto es lo que se conoce como “efecto fuego cruzado”.
 
Este tratamiento, combinado con la radiación dirigida, está indicado para pacientes con linfoma no Hodgkin indolente después de haber recaído al tratamiento de primera línea o si el paciente no responde a otras terapias. Actualmente, varios estudios clínicos están evaluando la eficacia de esta terapia para combatir los LNH agresivos.

6. Carcinoma de células renales

El cáncer renal es uno de los tipos más raros de tumor. Cada año, esta enfermedad se les diagnostica a más de 200.000 personas en todo el mundo, de los que 46.000 se dan en Europa y unos 37.000 en Estados Unidos. Estas cifras suponen el 3 por ciento del total de tumores diagnosticados.
 
La forma más común de cáncer renal es el carcinoma de células renales (CCR), que se da en el 85 por ciento de los casos. Generalmente, esta enfermedad afecta al doble de hombres que de mujeres. Más del 90 por ciento de los casos se diagnostican en personas de unos 45 años, y en la mayoría la enfermedad aparece entre los 60 y 70 año. Los síntomas típicos de este tumor, como la presencia de sangre en la orina, aparecen en las últimas etapas. Otros síntomas, como los dolores de espalda o abdominales, pasan más desapercibidos.
 
Diagnóstico tardío
 
Normalmente, el CCR se diagnostica por casualidad durante una prueba con ultrasonidos, y la metástasis ya se ha producido en un tercio de los pacientes por la tardanza en el diagnóstico. El carcinoma de células renales es mortal para la mitad de los pacientes, precisamente porque se descubre demasiado tarde.
 
A día de hoy, no están claras las causas por las que las células renales se convierten en cancerosas, aunque se baraja la posibilidad de que ciertos genes no cumplen correctamente su función y, por tanto, no bloquean la proliferación descontrolada de dichas células. Además, también influyen otros factores, como el tabaco, el sobrepeso, las dietas demasiado grasas, ciertos disolventes, el amianto y los analgésicos que contiene fenacetina.
 
La esperanza de las terapias dirigidas
 
Diagnosticar un tumor renal en su estadio inicial puede asegurar una total recuperación del paciente afectado. Generalmente, la primera opción para abordar la enfermedad es la intervención quirúrgica en la que, dependiendo del desarrollo del tumor, se extirpa sólo el tejido afectado o el órgano entero.
 
El tratamiento de primera línea puede incluir radioterapia o inmunoterapia con interferón-alfa o interleukina-2 y, en algunos casos, quimioterapia. A pesar de disponer de todos estas terapias, las posibilidades de curación son limitadas, sobre todo si el tratamiento se inicia en una etapa avanzada del desarrollo del tumor. Si la metástasis ya ha aparecido, el pronóstico de los pacientes empeora.
 
Hasta hace poco tiempo, no había un tratamiento apropiado para el manejo de este tipo de tumor. Sin embargo, el desarrollo de las nuevas terapias diana ha supuesto una esperanza para los pacientes afectados. Bayer Schering Pharma continúa investigando nuevos fármacos que ataquen de manera muy selectiva los mecanismos específicos del tumor.
 
Ciertos principios activos han demostrado ser efectivos en la inhibición de la proliferación celular tumoral (crecimiento del tumor) y de la angiogénesis (aporte sanguíneo al tumor), dos procesos vitales para el desarrollo del tumor.
 
Bayer Schering Pharma cuenta en su cartera de productos para el tratamiento del cáncer con una molécula muy prometedora, Sorafenib aprobado, entre otros, en Europa y Estados Unidos para el carcinoma avanzado de células renales. Numerosos estudios han demostrado la eficacia de Sorafenib impidiendo el desarrollo del tumor, lo que ha permitido que este fármaco se incluya en programas especiales antes de su aprobación.
 
Además, se está estudiando para abordar otros tipos de tumores como el de hígado, el de pulmón no microcítico, el de mama o el melanoma, entre otros.

7. Cáncer de próstata

La próstata es una glándula apenas visible del tamaño de una nuez, cuya principal función es producir el líquido seminal, que transporta el semen del varón a través del uréter. En ella también se encuentran los conductos deferentes y los uréteres.
 
Pesadilla para los varones
 
Una concentración más elevada de lo normal de la proteína PSA puede ser el primer signo de una enfermedad maligna en la próstata. Los problemas al orinar o eyacular, sobre todo si van acompañados de dolor, pueden ser síntomas de ello, así como la presencia de sangre en la orina o el semen, o la incontinencia urinaria. En algunos casos, algunos de estos síntomas pueden estar causados por infecciones o por una hiperplasia benigna de próstata (inflamación de la próstata). Por eso, lo mejor es acudir al urólogo para conocer el diagnóstico exacto.
 
En el mundo occidental, el cáncer de próstata es uno de los más frecuentes. Sólo en Europa, se les diagnosticó a unos 350.000 hombres en 2006, lo que lo convierte en el cáncer más habitual entre los varones. En Estados Unidos, donde se diagnostican más de 200.000 nuevos casos cada año, es el segundo más común, por detrás del cáncer de piel.
 
El número de casos de pacientes con cáncer de próstata se ha incrementado en los últimos años, probablemente como consecuencia del aumento de la esperanza de vida. Como dato a destacar, en 2006 el número de varones con este tumor fue un 16% más elevado que en 1995.
 
Sin embargo, aún no están claras las causas que lo provocan. Puede ser por predisposición genética, ya que el riesgo es mayor si el padre o el hermano han sufrido un tumor, aunque también influye la edad, ya que el riesgo de padecer la enfermedad aumenta con los años. La mayor parte de los hombres con cáncer de próstata no contraen la enfermedad antes de los 50, y más de la mitad de los que tienen 60 años padecen hiperplasia prostática.
 
Aliviar los síntomas
 
Un diagnóstico precoz de la enfermedad es la mejor terapia para combatirla. Los tratamientos abarcan desde radioterapia a la utilización de los antagonistas de la hormona receptora, unas sustancias que impiden la formación de testosterona y previenen sus efectos. Con ellas se puede paralizar o al menos ralentizar el crecimiento del tumor.
 
Bayer Schering Pharma cuenta con una terapia para combatir los efectos que la testosterona produce en el cuerpo que, en ocasiones, puede combinarse con los tratamientos anteriores.
 
Puntualmente, los urólogos recomiendan esperar para ver cómo se desarrolla la enfermedad observándola muy de cerca. Si el tumor se encuentra en un estadio avanzado, la cura definitiva no es posible. No obstante, existen fármacos para aliviar los síntomas y evitar un mayor desarrollo de la enfermedad.
 
Bayer Schering Pharma cuenta con uno de estos fármacos en Estados Unidos, que consiste en un pequeño implante que se coloca bajo la piel del brazo que libera un principio activo durante un año que inhibe la producción de testosterona en el organismo. Diversos estudios han demostrado que las células prostáticas necesitan esta hormona masculina para crecer y reproducirse, por lo que fármacos de este tipo ayudan a los pacientes afectados a aliviar los dolores y demás problemas del tracto urinario derivados de la enfermedad.

8. Cáncer de mama

Cualquier mujer puede padecer cáncer de mama. Sólo en Europa, al menos 430.000 féminas sufren esta enfermedad. El cáncer de mama representa el 30 por ciento de los nuevos casos de tumores diagnosticados, lo que lo convierte en el más común entre las mujeres.
 
La prevención salva vidas
 
En 2006, más de 130.000 mujeres murieron en Europa como consecuencia del cáncer de mama. Esta es la razón por la que son tan importantes las revisiones médicas, ya que un diagnóstico precoz mejora notablemente el éxito de la terapia y puede salvar numerosas vidas.
 
En una de cada cinco pacientes con cáncer de mama aparece metástasis en los huesos. Una vez que las células cancerígenas han llegado hasta allí, la masa ósea se deteriora. La consecuencia no es sólo el intenso dolor en los huesos, sino la desintegración o degeneración de la masa ósea (osteólisis), y el riesgo de padecer hipercalcemia (nivel elevado de calcio en sangre).
 
Nuevas esperanzas
 
Bayer Schering Pharma cuenta con un fármaco que ayuda a reducir algunos de los efectos que acompañan al cáncer, como la osteólisis y la hipercalcemia. Este fármaco ha estado ayudando a los pacientes durante dos décadas. Nuevos estudios indican que también podría retrasar la metástasis y prolongar así la vida de las pacientes.

 

9. Hemofilia

Una enfermedad real

En los siglos XIX y XX, algunos miembros de la familia real británica padecían hemofilia, una enfermedad que se extendió entre la realeza europea al trasmitírsela los portadores a su descendencia. De ahí el sobrenombre de “enfermedad real”. Sin embargo, para una persona que padecía la enfermedad en esa época, la esperanza media de vida era inferior a 20 años.

Las mujeres, portadoras de la enfermedad

Los hemofílicos carecen de un elemento importante en el proceso de coagulación. El tipo más frecuente de hemofilia es la A, y los que la padecen tienen déficit de coagulación en el factor VIII. El otro tipo de hemofilia, la B, es poco frecuente, y el déficit de coagulación está en el factor IX.

Por lo general, esta enfermedad es genética. Normalmente, son las mujeres las que trasmiten la enfermedad, aunque los afectados son los hombres. En todo el mundo se estima que unas 400.000 personas padecen hemofilia.

Es posible llevar una vida normal

Las consecuencias de este déficit en alguno de los factores de coagulación pueden ser fatales. Las pérdidas de sangre pueden ser un grave problema no sólo a nivel externo, sino también interno. Por ejemplo, en edades tempranas, una hemorragiainterna puede causar daños permanentes en las articulaciones. De hecho, cuando no había tratamientos para la hemofilia, muchos niños murieron a los pocos años de edad. Afortunadamente, con los tratamientos que existen en la actualidad, los pacientes hemofílicos pueden llevar una vida prácticamente normal

Pionera en proveer del factor VIII recombinante

Aunque la hemofilia sigue siendo, a día de hoy, una enfermedad incurable, desde hace décadas existen tratamientos conocidos como “terapias de sustitución”. El factor de coagulación que falla se suministra a través de una inyección intravenosa. Este factor se obtiene extrayendo el plasma de sangre donada, o cultivando células modificadas genéticamente. Este último proceso fue posible después de que se descubriera el factor VIII de coagulación en 1984.
Bayer Schering Pharma fue uno de los pioneros en producir el factor VIII recombinante. Estas sustancias producidas con biotecnología son muy seguras porque excluyen el riesgo de contraer infecciones frente a los fármacos obtenidos a través de sangre de donante.

Investigación continua

Varios estudios clínicos han demostrado que la administración preventiva del factor VIII de coagulación protege a los pacientes del sangrado en las articulaciones y, por tanto, del daño posterior que puede ocasionar. Sin embargo, debe ser administrado por vía intravenosa varias veces a la semana.

Por este motivo, y para facilitar al paciente la administración del tratamiento, Bayer Schering Pharma continúa investigando para encontrar una forma de prolongar los efectos del factor antihemofílico y reducir así la frecuencia de inyectado.